El cantante de origen canadiense, Justin Bieber, ya está dando indicios de su crecimiento en todos los ámbitos, y esto fue demostrado conociendo su gran crecimiento físico, vocal y ahora espiritual.
Bieber se tatuó junto con su padre el nombre de Jesús en hebreo en sus costillas, y ahora se tatuó la imagen de la cara de Jesucristo en el chamorro izquierdo.
El manager de Justin, Scooter Braun, declaró hace un año en el estreno de la película "Never Say Never", "La gente saldrá de esta película sabiendo lo importante que es la fe para Justin. Como Cristiano él es un ejemplo a seguir".